¿Qué es lo primero que se te viene a la mente al escuchar la palabra “probióticos”? Seguramente unos pequeñísimas bacterias que son beneficiosas para nuestro organismo, los clásicos yogurts o batidos con probióticos que se le dan, usualmente, a los niños o también los asociamos a una buena salud digestiva. 

Lo que seguro no sabías, o tal vez no estaba 100% en tu radar, es que los famosos probióticos tienen interesantes efectos en nuestra piel. Sí, así tal cual, cada vez es más usual verlos como ingrediente de las cremas y sérums ¿Quieres saber más? Sigue leyendo!

Probióticos: un importante ingrediente

Los probióticos son, en palabras simples, “bacterias buenas”. es decir, microorganismos vivos que cuando se ingieren o se aplican en cantidades adecuadas, pueden beneficiar la salud de distintas formas.

Así como hay veces que resulta importante reforzar tu flora intestinal, hay ocasiones en que también es necesario reforzar tu flora cutánea o la microbiota de la piel. Esto, porque en la piel también habitan micoorganismos que ayudan a reforzar la barrera que se encarga de protegernos del exterior.

Por lo tanto, que una crema, un sérum o un producto cosmético tenga entre sus componentes los probióticos, tienen su fundamento en reforzar esa barrera cutánea, actuando como moduladores de la respuesta inmune, reduciendo la inflamación, y dificultando la ocupación del territorio cutáneo por bacterias patógenas, protegiéndonos así de enfermedades y, por ejemplo, combatiendo el acné y/o la rosácea.

Efectos de los probióticos en la piel

Como te contábamos, los probióticos pueden resultar altamente beneficiosos para tratar afecciones cutáneas y pieles debilitadas o sensibles. Así mismo, los probióticos ayudan a mantener una piel suave, elástica y flexible, capaz de hacer frente a agresiones internas y externas.

Muy importante tener en cuenta que los probióticos no son mágicos, es decir, es necesario mantener hábitos de limpieza de la piel, de hidratación, alimentación, sueño, entre otros, pues cuando la barrera cutánea se encuentra muy alterada, los probióticos no podrán actuar adecuadamente y por ende disminuye su capacidad de hacer frente a agentes externos.

Agentes que afectan la microflora de la piel

Factores como el estrés, limpiezas agresivas, sobre exfoliación, exposición excesiva y sin protección al sol, la contaminación e incluso la genética, pueden hacer que la microflora de tu piel se desequilibre y que entonces las “bacterias malas” provoquen enrojecimiento, piel sensible, sequedad e incluso dermatitis atópica.

Para ello, te recomendamos reforzar la flora cutánea con productos que traigan probióticos incorporados. Esta es la gran “novedad” o plus que trae consigo la cosmética coreana: la incorporación de probióticos en sus fórmulas cosméticas, con el objetivo de proteger la piel de agresiones externas y de reducir los riesgos de irritación, rosácea, acné y otros problemas a la misma.

 

 

 

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